Nunca estuve en Comodoro Rivadavia

chevallier.jpgSe me dio por mirar para atrás, porque me interesó  el pedazo de conversación que escuché.

El tipo le dijo  a la chica de al lado que nunca había estado  en Comodoro, así , lo mencionó a medias, y la  muy asquerosa le contestó que  la ciudad era horrible y fue ahí donde me di vuelta y la miré. La piba siguió con que el viento reventaba las bolsas de polietileno contra los alambrados, que era carísimo y la gente , bah gente, la mayoría eran hombres del petróleo o presos  y las chicas eran maestras o putas y que había un cerro chenque, que si lo subías , parece que no te podías ir nunca mas de ese páramo. Por las dudas ella no lo  había subido nunca. La volví a mirar y parecía inmóvil, como sin expresión en la cara, se acomodó el pelo y se dio cuenta que la miraba, entonces me di vuelta,  metí la oreja contra el hueco de los dos asientos , haciéndome la  que dormía. El tipo ni hablaba.

Me quedé mirando por la ventanilla,  el campo estaba tranquilo, verde, y otra vez , con la voz ahora mas clara  le dice que si todavía no había ido,  que no se había perdido nada. Mi viejo era director de escuela ,  insitió,  me crie entre ese mar helado y la montaña de color gris, todas la fotos eran de ese color, y para colmo hace unos años con el boom petrolero , usó ese término, empezaron a  verse por todos lados camionetas Hummer, putas brasileras, las mujeres por un lado jugando al buraco y los tipo por ahí, con las brasileras meta joda en los cabarets y que al final habían pasado los años y Comodoro seguía igual, una tierra de presidiarios, milicos y petroleros por un lado y las putas y las maestras por otro y que así no se podía vivir, y ahí escuché que el tipo le dijo que era una exagerada y ella insistió que así siempre fue Comodoro, que desde que un tal Petrochelli, no  entendí bien lo fundó en 1897, todo fue gris , ventoso, y que el gobierno nos quería meter en la cabeza que era  una tierra de pioneros pero la verdad que no había mas que una tierra de tipos sedientos por la guita, que nunca construyeron ni construirán  nada,  nómades en 4 por 4, haciendo miles de kilómetros en el medio de las vardas , ah y que el tiempo no pasaba nunca, eso lo dijo varias veces.

Me dormí, o cabeceé un poco y me desperté cuando el micro entraba a Venado Tuerto, dando barquinazos. Agarré el bolso y miré para atrás y vi a la chica de Comodoro  dormida y al hombre de barba de varios días, con la campera puesta.

Me bajé  rápido , y me alegré que ella no mirara por la ventanilla .

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